domingo, 9 de diciembre de 2012

Todo eso era muy bonito


Todo eso era muy bonito, pero había llegado el momento de ponerse en movimiento, su cliente la esperaba en Porte Maillot. Alice cerró el diccionario de mala gana. «Lo primero, el botiquín», pensó. Cogió una pastilla para la migraña, buscó en vano algún medicamento contra el dolor de estómago y se dirigió a la ducha. Se enjabonó con vigor, canturreando una canción que había compuesto ella: «¡Al ponerse el sol, todos iremos a bailar!».

PASAJE DE

Sylvain, Dominique. "La hija del samurái." iBooks.
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